@Berrot Recomienda: Mis discos favoritos del 2014

Jack White, Lazaretto.
Si te gustan el blues y el garage rock, seguramente este disco estuvo entre tus favoritos. Jack White presentó este año un disco con una amplia paleta sonora donde condimentó las raíces del blues y el rock and roll con lo mejor de la modernidad para redondear una obra representativa de estos tiempos. Inesperadamente, el disco se quedó fuera de muchas de las listas top de este año. Si High Ball Stepper no fue mi tema favorito del año, al menos llegó bastante cerca.

Los Mentas, Dios, el Diablo y el Dinero.
Una ópera rock que muestra la vida y tragedia de Juan Pataenelsuelo, un pobre tipo que con un golpe de suerte (o por error de Dios) y mucha viveza criolla se enriquece súbitamente, entregándose a la bebida y a la rumba para finalmente perder todo por amor a una mujer. Este disco nos mostró a Los Mentas muy enfocados y sonando mejor que nunca; temas como: Soy Pobre, La Fórmula y El Dinero de seguro pasarán a ser clásicos de la banda en el futuro cercano. No esperes experimentos estilísticos alejados del rockabilly, el punk y el surf rock; esta vez Los Mentas apuestan fuerte por sus sonidos más conocidos. Aunque se echa de menos una canción que dé el nocaut final y cierre contundentemente la historia, este ambicioso disco fue lo mejor que nos trajo el rock nacional en este 2014.

Slipknot, .5: The Gray Chapter.
No esperaba que un disco de metal entrara a mi lista, sin embargo la innegable calidad de este trabajo, una carga emocional enorme y mucha potencia guitarrera hicieron de este tributo al fallecido Paul Gray, bajista fundador de la banda, uno de los mejores discos del año. Mención adicional para el perturbador video de The Devil In I, dirigido por M. Shawn Crahan, donde la banda desata toda su furia.

St. Vincent, St. Vincent.
Muchos artistas han caído tratando de sacar buenas canciones mezclando electrónica y guitarras. No fue este el caso de St. Vincent, quien nos entregó una serie de muy buenos temas de freak pop que hacen recordar los mejores tiempos de Bjork y que la llevaron a encabezar las listas de las revistas de rock e indie más especializadas y esnob.

TV on the Radio, Seeds.
La banda de rock indie con el lineup más improbable sopresivamente sigue a flote en las peligrosas aguas del rock con electrónica. Cuando Seeds llegó a mis manos, me hallé repitiendo una y otra vez temas como: Quartz y Careful You. Totalmente recomendado.

Damon Albarn, Everyday Robots.
El polifacético Damon Albarn nos entregó un disco orgánico, minimalista y delicado, con pinceladas de esas sonoridades africanas que ya había venido explorando en sus trabajos anteriores con Gorillaz y otros. El exquisito tema Hollow Pond, fue un frecuente y siempre bien recibido compañero durante todo el 2014.

The War on Drugs, Lost in the dream.
Espero que The War on Drugs no sean otro de esos cometas que generan gran revuelo y brindan un espectaculo conmovedor para luego perderse nuevamente en lo más oscuro del espacio. Su disco nos lleva a otro tiempo con un sonido majestuoso que recuerda lo mejor de Bruce Springsteen y nos transporta a una epoca donde el rock es rey omnipotente y el pop un andrajoso lacayo.

Against Me!, Transgender Dysphoria Blues.
¿Un disco de punk rock sobre el drama y las consecuencias del cambio de sexo del cantante de la banda? ¿En serio? Pues sí. Transgender Dysphoria Blues es un disco honesto y directo con muy buenas canciones. Aunque la música no te guste no tengo duda de que las historias de la transformación de Tom Gabel en Laura Jane Grace te darán mucho para pensar.

Royal Blood, Royal Blood.
Un duo de rock muy derivativo con un lineup inusual (sólo tienen bajo y batería) que empezó muy mal conmigo. Aparecían con cierta frecuencia en mis recomendaciones de Deezer, sin embargo nunca les presté atención hasta que en alguna parte leí que eran considerados los salvadores del rock. Una rápida escucha me confirmó la banalidad del comentario y lo sobrevalorada que está la banda, pero prontó me sorprendí escuchando una y otra (y otra) vez su disco por lo que, muy a mi pesar, merecen estar en esta lista.

¿Quieres escuchar la playlist con mis temas favoritos de este año? Haz clic en el enlace –> http://www.deezer.com/playlist/1095159637

Punta de Piedras

Entré a una taguara cercana a las taquillas de la estación y pedí una cerveza. El vendedor era un chamo con corte de cabello al estilo changuei que, mientras atendía, oía música por un audífono guindado en su oreja derecha. Me senté en una mesa de fórmica vieja y rayada. Dos hombres, en la mesa de al lado, vieron mis bolsos, me lanzaron una mirada agresiva y siguieron conversando. La maldad brilló en sus ojos.

La cerveza estaba medio caliente.

En la parte de afuera del local, justo antes de la acera, había un minijardín con un pequeño muro casi al ras del piso donde estaba sentada una indigente. concentrada, sonreía de felicidad mientras partía en trozos cada vez más pequeños el cartón vacío de un jugo de medio litro.

Junto a mi mesa, un perro dormía. Blanco y negro al nacer, ahora estaba decolorado y el pelo que alguna vez fue blanco se había manchado de marrón, de tierra. Cuando notó mi presencia, el perro abrió los ojos y me lanzó una mirada triste sin siquiera levantar el hocico del suelo. Se quejó y, sin pensarlo, le lancé un trozo del pan que traía para comer durante el viaje.

Me levanté a tomar otra cerveza. Una niña muy flaca que vestía shorts y sandalias se acercó y me dijo en voz baja y dulce: «regálame algo para comprar un sanduche». Mi reacción fue automática, entrenado luego de mil escenas similares: dije no y regresé a mi mesa.

Sentado, seguí mirando al perro triste mientras terminaba de beber.

Al salir, vi a la niña de nuevo. Estaba sentada con los hombres que bebían cerveza en la mesa de al lado. Hablaba en voz alta y, mientras sonreía a todo dar, se arreglaba el topcito.

¿Una banda de rock en Caripe? En vivo en Marta Vecchio

Tengo que hacer una confesión, algo que me ha torturado durante años. Desastre, la primera banda de rock de Caripe, se vendió antes de su primera presentación.

Quizá no fue nuestra culpa. Tal vez fueron los casetes de los New Kids on the Block y de los Enanitos Verdes que nos infiltró algún familiar con la esperanza de que dejaramos de atormentarlos con Death, Cannibal Corpse y Iron Maiden.

Cada vez llegaba más gente a nuestros ensayos. Gustaban nuestras versiones de Metallica, Iron Maiden y Megadeth. El interés crecía y nos invitaron a presentarnos en el colegio donde estudiábamos como parte de las celebraciones por su aniversario.

Lista de tareas de Desastre:
– Completar la banda.
-Dejar de cortarnos el cabello por unos días.
-Escoger las franelas negras con más monstruos en nuestro guardarropa.
-Preparar el set list.
-Tocar hasta que nos salgan callos sobre los callos.

En el pueblo nadie tenía batería pero eso se podía solucionar. Redoblantes, platillos, bombo, toms, todo eso lo tenía la banda marcial del colegio y nos lo prestaron. Reclutamos a su redoblante estrella, el líder de los desfiles, que si bien no era reconocido por rockero, con un cuñete y un par de palos te tocaba cualquier gaita de Maracaibo 15.

Teníamos el instrumento y el ejecutor pero, ¿dónde íbamos a montar los tambores?

El asunto lo resolvió uno de nuestros panas ex-wopero: construyó unos parales usando una máquina de soldar y cabillas delgadas.

Con una batería así y el amplificador-caja de whisky eramos más garaje rock que nadie.

Antes de los White Stripes estuvo Desastre. El ultra low-fi.

No podíamos fallarle a nuestro exigente público. Además de los panas de siempre, ya había algunas chicas.

Es la hora de la presentación. Salimos con nuestras camisas de Slayer y Obituary planchaditas. Calaveras y sangre por doquier. Alguien tendría una botellas de anís encaletada.

Un desconocido en el público nos ve la pinta y se pregunta: ¿cuál de los estilos de moda tocarán? ¿Thrash metal? ¿Power metal?

La música aún no suena. Aparece una cantante. ¿Symphonic metal?

Suena el primer acorde, la gente lo reconoce, se emocionan. Cantan. La gloria.

En la calle, un caminante reconoce la melodía. Tararea:

Y yo estoy aquí
borracho y loco
y mi corazón idiota
siempre gritará
y yo te amaré
te amaré por siempre
nena no te peines en la cama
que los viajantes se van a atrasar

Nojoda.

¿Una banda de rock en Caripe? (Roquerus Caripensis)

Tan solo pensar que exista una grabación se me revuelve el estómago.

1995. Teníamos 15 años.
El nombre lo decía todo: Desastre. Supongo que así sonaba.

Nuestro guitarrista líder era el genio de la banda. Un virtuoso de esos que nunca dicen con una nota lo que se puede decir con cien.

Nos faltaba un amplificador y el pana hizo uno con una corneta, un ecualizador de carro y la caja vacía de un tripack de whisky Etiqueta Negra. El bicho era portátil.

El amplificador era para nuestro guitarrista rítmico, El gurú local del rock. Siempre cerca de la plaza, en el bolsillo un casette con algo que nadie había escuchado.

Su cabello decolorado, zarcillos y piercings eran suficiente para asegurarle la simpatía de cualquier chamito rebelde de Caripe. Entre ellos y un grupo de ex-woperos recién convertidos al rock que seguían a nuestro líder a todas partes teníamos un público asegurado.

Yo era el bajista. Fallaba en ritmo y velocidad pero tenía algo mejor: un buen lugar donde tocar.

Me dejaban meter a quién quisiera en casa así que hacíamos ruido en el garaje hasta que algún vecino se quejara. Entonces pausabamos nuestro loop infinito de Enter Sandman, The Unforgiven y Simphony of Destruction.

Hasta el día siguiente.

Hasta el próximo ensayo de Desastre.

Vampire Weekend y Artic Monkeys, los salvadores del rock en 2013

Vampire Weekend y Artic Monkeys, los salvadores del rock en 2013

En un año en que la música electrónica y el rap se coronaron en las grandes premiaciones y listas gracias a discos como el Random Access Memories de Daft Punk y el Yeezus de Kanye West, el rock and roll pasó un poco desapercibido. Y con razón. Pocos artistas del mainstream rock -y del indie mainstream, que ultimamente viene a ser lo mismo- aportaron discos clásicos a su catálogo. Si bien grandes del género como Queens of the Stone Age, NIN y Arcade Fire entregaron buenos temas, sus producciones de 2013 dificilmente llegan a estar a la altura de sus mejores albumes.

Un par de discos sobrevivieron a la avalancha de electrónica, rap y pop que arrasó con los premios en 2013. Fueron Modern Vampires of the City de los Vampire Weekend y AM de los Artic Monkeys. Por supuesto que tienen sus detractores, pero personalmente recomiendo al menos darles una oída.

Por cierto, el discurso de Alex Turner al recibir su BRIT award al disco del año no tiene pérdida.

“Thank you. That rock & roll, eh? That rock & roll, it just won’t go away. It might hibernate from time to time and sink back into the swamp. I think the cyclical nature of the universe in which it exists demands it adheres to some of its rules. But it’s always waiting there, just around the corner, ready to make its way back through the sludge and smash through the glass ceiling, looking better than ever. Yeah, that rock & roll, it seems like it’s fading away sometimes, but it will never die. And there’s nothing you can do about it. Thank you very much for this. I do truly appreciate it. Don’t take that the wrong way and invoice me for the microphone if you need to.”

AM en SoundCloud

Video de Diane Young, Vampire Weekend

Video de Why’d You Only Call Me When You’re High?, Artic Monkeys

¿Qué lleva a alguien a montar un blog?

Con todas las obligaciones reales o ficticias que uno pueda tener, no parece lógico ocupar el tiempo en escribir algo que quizá nadie leerá. Sin embargo, algo se puede aprender, con alguien podríamos conectar, ¿no?

En fin, nada se pierde intentando. Además, empieza uno a escribir y cuando se da cuenta ya tiene suficiente para lanzar su primer mensaje embotellado.